Ángel Pérez podría aspirar a la coordinación del grupo parlamentario de IU, con el apoyo de Felipe Alcaraz
Fuentes solventes de IU sostienen que los últimos movimientos de Ángel Pérez no están orientados a sustituir a Gaspar Llamazares. Sus pretensiones son más mundanas: continuar presionando para obtener la coordinación del grupo parlamentario. El puesto de coordinador del grupo parlamentario queda vacante una vez que Pedro Antonio Ríos ha ocupado un puesto de asesor en el ministerio de interior dirigido por Alfredo Pérez Rubalcaba, anterior portavoz del PSOE en el congreso. Pérez no parece estar dispuesto a dejar pasar la ocasión.
Decorado tras un discurso beligerante podría esconderse un acuerdo como el producido en la asamblea federal de IU, en la que Pérez acabó apoyando a Gaspar Llamazares después de flirtear durante meses con Felipe Alcaraz.
También entonces se producían reuniones, comidas y cenas con el resultado conocido, ambos dirigentes fueron integrados en el equipo de Llamazares con responsabilidades concretas.
Esas mismas fuentes aseguran que Pérez y Alcaraz, tienen una larga trayectoria defendiendo coordinadores débiles y manejables, para mantener la cultura de los barones y conservar el poder al margen de los avatares electorales. Son pocos los que recuerdan los coordinadores de Madrid y Andalucía de la última década. Siempre han conservando el control del aparato en la crisis permanente en la que se viene moviendo IU desde hace años.
Según le consta a neocoms confidencial, en las reuniones de abril ambos barones coincidían en calificar como “nefasta” la gestión de Llamazares y en dejarlo en minoría, pero no destituirlo. Al fin y al cabo a estas alturas parece que nadie este dispuesto ha ser corresponsable de la gestión de Gaspar. Estas reuniones han provocado no obstante, algo no deseado por los barones, un movimiento de fondo por un cambio general. Al fin al cabo la estrategia no era destituir a Gaspar Llamazares sino mantener la crisis. Una crisis que se vería agudizada con un nuevo batacazo electoral como el esperando en la sede de la calle Olimpo.
Parece que los partidarios del relevo de Gaspar pretenden lanzar un amplio proceso de reflexión en el seno de la organización que culmine con una propuesta unitaria para la salida de la crisis. No parecen dispuestos a esperar otra nueva debacle electoral para realizar cambios profundos en IU. Fomentar la participación, impulsar un amplio relevo y recuperar la ilusión fueron las señas de identidad que los hicieron fuertes en la última asamblea. A la capacidad de diálogo y acuerdo político de Enrique Santiago con todos los sectores políticos que componen IU hay que añadirle el apoyo del PCE y la garantía de futuro que supone el compromiso de las Juventudes Comunistas y de la mayoría de la gente joven de IU. Hartos de la crisis permanente pretenden dar un vuelco a un proceso de descomposición IU que ha venido trufado de desastres electorales y confrontaciones internas. El planteamiento parece sencillo si nadie apoya Gaspar Llamazares no tiene ningún sentido esperar a estrellarse de nuevo contra las urnas ni ofrecer la oportunidad a Gaspar de batir su propio record. Los temores de ruptura tras las elecciones han precipitado un nuevo intento de frenar la caída libre.
Una formación política que rebasó el 10% de los votos suspira hoy por un 5% y fracasa en sus intentos de obtener rebajas en los porcentajes para acceder a las instituciones.
Decorado tras un discurso beligerante podría esconderse un acuerdo como el producido en la asamblea federal de IU, en la que Pérez acabó apoyando a Gaspar Llamazares después de flirtear durante meses con Felipe Alcaraz.
También entonces se producían reuniones, comidas y cenas con el resultado conocido, ambos dirigentes fueron integrados en el equipo de Llamazares con responsabilidades concretas.
Esas mismas fuentes aseguran que Pérez y Alcaraz, tienen una larga trayectoria defendiendo coordinadores débiles y manejables, para mantener la cultura de los barones y conservar el poder al margen de los avatares electorales. Son pocos los que recuerdan los coordinadores de Madrid y Andalucía de la última década. Siempre han conservando el control del aparato en la crisis permanente en la que se viene moviendo IU desde hace años.
Según le consta a neocoms confidencial, en las reuniones de abril ambos barones coincidían en calificar como “nefasta” la gestión de Llamazares y en dejarlo en minoría, pero no destituirlo. Al fin y al cabo a estas alturas parece que nadie este dispuesto ha ser corresponsable de la gestión de Gaspar. Estas reuniones han provocado no obstante, algo no deseado por los barones, un movimiento de fondo por un cambio general. Al fin al cabo la estrategia no era destituir a Gaspar Llamazares sino mantener la crisis. Una crisis que se vería agudizada con un nuevo batacazo electoral como el esperando en la sede de la calle Olimpo.
Parece que los partidarios del relevo de Gaspar pretenden lanzar un amplio proceso de reflexión en el seno de la organización que culmine con una propuesta unitaria para la salida de la crisis. No parecen dispuestos a esperar otra nueva debacle electoral para realizar cambios profundos en IU. Fomentar la participación, impulsar un amplio relevo y recuperar la ilusión fueron las señas de identidad que los hicieron fuertes en la última asamblea. A la capacidad de diálogo y acuerdo político de Enrique Santiago con todos los sectores políticos que componen IU hay que añadirle el apoyo del PCE y la garantía de futuro que supone el compromiso de las Juventudes Comunistas y de la mayoría de la gente joven de IU. Hartos de la crisis permanente pretenden dar un vuelco a un proceso de descomposición IU que ha venido trufado de desastres electorales y confrontaciones internas. El planteamiento parece sencillo si nadie apoya Gaspar Llamazares no tiene ningún sentido esperar a estrellarse de nuevo contra las urnas ni ofrecer la oportunidad a Gaspar de batir su propio record. Los temores de ruptura tras las elecciones han precipitado un nuevo intento de frenar la caída libre.
Una formación política que rebasó el 10% de los votos suspira hoy por un 5% y fracasa en sus intentos de obtener rebajas en los porcentajes para acceder a las instituciones.